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Hemangioma capilar: qué son, a quiénes afectan y cómo tratarlos
Las alteraciones visibles en la piel pueden generar preocupación, especialmente cuando aparecen durante los primeros meses de vida. Una de ellas es el hemangioma capilar, una lesión vascular benigna que puede presentar un color rojizo o violáceo y aparecer en distintas zonas del cuerpo, incluido el cuero cabelludo.
Aunque la mayoría de estas lesiones no representan un problema grave, es importante identificar correctamente de qué tipo se trata. Los hemangiomas infantiles y los pequeños angiomas rojos que aparecen en adultos no son exactamente la misma lesión, por lo que su evolución y tratamiento pueden ser diferentes.
En este artículo te explicamos qué es un hemangioma capilar, a quién puede afectar, cómo evoluciona y cuándo es recomendable acudir a un especialista.
¿Qué es un hemangioma capilar?
Un hemangioma capilar es una lesión benigna formada por una proliferación de pequeños vasos sanguíneos. Puede aparecer en la superficie de la piel o extenderse hacia tejidos más profundos, dependiendo del tipo de lesión.
Su aspecto es variable. Algunos hemangiomas se presentan como manchas o pequeñas protuberancias de color rojo intenso, mientras que otros tienen una tonalidad azulada o violácea.
Los hemangiomas infantiles suelen conocerse como marcas de fresa, debido a su color y apariencia. En cambio, los puntos de Campbell de Morgan, también llamados angiomas rubí o angiomas seniles, son lesiones vasculares que aparecen principalmente en adultos.
Aunque estos nombres pueden utilizarse de manera similar en algunos contextos, es importante distinguirlos porque no tienen necesariamente el mismo comportamiento.
¿A quién afecta este tipo de hemangiomas?
Los hemangiomas infantiles son relativamente frecuentes durante el primer año de vida. Se estima que afectan aproximadamente al 5-10 % de los lactantes y aparecen con mayor frecuencia en niñas, bebés prematuros y niños con bajo peso al nacer.
En muchos casos, la lesión no es completamente visible en el momento del nacimiento, sino que comienza a apreciarse durante las primeras semanas de vida.
Su evolución suele atravesar diferentes etapas:
- Fase de crecimiento: durante los primeros meses, el hemangioma puede aumentar de tamaño y hacerse más visible.
- Fase de estabilización: el crecimiento se ralentiza progresivamente y la lesión permanece relativamente estable.
- Fase de regresión: con el paso de los años, muchos hemangiomas infantiles disminuyen de tamaño y pueden llegar a desaparecer espontáneamente.
Aunque esta evolución es habitual, no todos los hemangiomas desaparecen por completo. En algunos casos pueden quedar cambios de coloración, alteraciones de la textura de la piel o pequeñas cicatrices.
Por eso, el seguimiento médico es especialmente importante cuando el hemangioma crece rápidamente o afecta a una zona sensible.
Hemangioma capilar en adultos
En los adultos pueden aparecer pequeñas lesiones vasculares de color rojo conocidas como angiomas rubí o puntos de Campbell de Morgan.
Estos angiomas suelen presentarse como puntos o pequeñas protuberancias rojizas, principalmente en el tronco, aunque también pueden aparecer en otras partes del cuerpo.
A diferencia de los hemangiomas infantiles, los angiomas rubí no suelen atravesar una fase de crecimiento seguida de una regresión espontánea. Generalmente son lesiones benignas que pueden aumentar en número con la edad.
No siempre se conoce la causa exacta de su aparición. La edad y determinados factores individuales pueden influir en su desarrollo, pero no debe atribuirse automáticamente cada lesión a traumatismos, cambios hormonales o exposición a sustancias químicas.
La mayoría de estos angiomas no produce molestias ni requiere tratamiento. Sin embargo, si una lesión cambia de aspecto, sangra repetidamente o genera dudas sobre su naturaleza, conviene acudir al dermatólogo para confirmar el diagnóstico.
¿En qué zonas aparecen los hemangiomas capilares?
Las lesiones vasculares pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo. Su localización depende del tipo de hemangioma o angioma.
Entre las zonas más habituales se encuentran:
- Cara y cuello: son localizaciones frecuentes de los hemangiomas infantiles y requieren especial atención cuando afectan a estructuras importantes.
- Cuero cabelludo: pueden aparecer lesiones vasculares que conviene valorar para determinar su naturaleza y evolución.
- Tronco: es una localización habitual de los pequeños angiomas rubí que aparecen durante la edad adulta.
- Extremidades: también pueden presentar hemangiomas y otras alteraciones vasculares benignas.
La localización es importante porque algunas lesiones situadas cerca de los ojos, la nariz o la boca pueden interferir con funciones esenciales.
En estos casos, no es recomendable esperar a que el hemangioma desaparezca por sí solo sin una valoración especializada.
¿Qué tratamientos existen para los hemangiomas capilares?
La mayoría de los hemangiomas infantiles no necesita tratamiento, ya que tienden a reducirse espontáneamente con el tiempo. Sin embargo, algunas lesiones pueden requerir intervención por su tamaño, localización, crecimiento o riesgo de complicaciones.
El tratamiento también es diferente cuando se trata de un angioma rubí en una persona adulta.
Entre las opciones que puede valorar el especialista se encuentran las siguientes:
Observación y seguimiento médico
Cuando un hemangioma infantil es pequeño, no presenta complicaciones y se encuentra en una zona de bajo riesgo, puede ser suficiente realizar controles periódicos.
Durante estas revisiones, el profesional sanitario observa su crecimiento, su aspecto y la posible aparición de molestias o complicaciones.
La observación también suele ser adecuada para los angiomas rubí de adultos que no provocan síntomas.
Tratamiento farmacológico
En determinados hemangiomas infantiles que requieren tratamiento, puede utilizarse propranolol oral, un medicamento que ayuda a reducir el crecimiento y tamaño de la lesión.
Su administración necesita una valoración médica específica y seguimiento, ya que no está indicado para todos los pacientes.
En algunos hemangiomas superficiales también pueden considerarse tratamientos tópicos, según las características de la lesión y el criterio del especialista.
Estos medicamentos no deben utilizarse por cuenta propia.
Láser vascular
El láser vascular puede emplearse en determinadas lesiones vasculares o para mejorar algunas alteraciones residuales de coloración.
Su utilidad depende del tipo de hemangioma, su profundidad y la fase de evolución en la que se encuentre.
En los adultos, también existen procedimientos dermatológicos para eliminar angiomas rubí cuando producen molestias, sangran o se desea tratarlos por motivos estéticos.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía no suele ser la primera opción para los hemangiomas infantiles, ya que muchos desaparecen progresivamente y una intervención puede dejar cicatrices.
Sin embargo, en situaciones seleccionadas puede valorarse la extirpación de una lesión o la corrección de alteraciones residuales cuando el hemangioma ya ha reducido su tamaño.
La elección del tratamiento debe ser individualizada y tener en cuenta tanto la evolución natural de la lesión como los posibles beneficios y riesgos de intervenir.
¿Cuándo es recomendable acudir a un especialista?
Aunque los hemangiomas capilares suelen ser benignos, existen situaciones en las que conviene solicitar una valoración médica.
Es especialmente importante consultar cuando:
- El hemangioma aumenta rápidamente de tamaño, especialmente durante los primeros meses de vida.
- Aparecen sangrado, úlceras o heridas que no cicatrizan correctamente.
- La lesión provoca dolor o molestias importantes o presenta signos que hacen sospechar una complicación.
- Se encuentra cerca de los ojos, la nariz o la boca y puede interferir con la visión, la respiración o la alimentación.
- Ocupa una superficie extensa o aparecen múltiples lesiones que requieren una valoración específica.
- Una lesión en un adulto cambia de aspecto, crece de manera inesperada o sangra repetidamente.
En los bebés, la valoración temprana es especialmente importante cuando el hemangioma puede afectar a funciones esenciales. Algunas lesiones necesitan tratamiento durante sus primeras fases de crecimiento para reducir el riesgo de complicaciones.
Además, no todas las manchas o protuberancias rojas de la piel son hemangiomas. Existen otras lesiones vasculares y dermatológicas que pueden tener una apariencia parecida.
Por ello, confirmar el diagnóstico es fundamental antes de decidir si conviene observar, tratar o retirar una lesión.
Clínica capilar en Barcelona Dr. Bruno Jacobovski
Los hemangiomas capilares son lesiones vasculares generalmente benignas, pero su evolución y tratamiento dependen del tipo de lesión, la edad del paciente y la zona del cuerpo en la que aparecen.
Los hemangiomas infantiles suelen disminuir de tamaño con el paso de los años, mientras que los angiomas rubí de los adultos acostumbran a permanecer y no suelen necesitar tratamiento.
Cuando una lesión afecta al cuero cabelludo, es importante distinguirla de otras alteraciones de la piel y determinar si requiere una valoración dermatológica específica.
En Clínica Jacobovski, en Barcelona, podemos orientarte sobre las alteraciones que afectan a la salud capilar y del cuero cabelludo, así como sobre la necesidad de acudir al especialista correspondiente.
Si has detectado una lesión en el cuero cabelludo o tienes dudas sobre su posible relación con un problema capilar, puedes solicitar una valoración capilar para recibir orientación personalizada.
Recuerda que un diagnóstico adecuado es el primer paso para determinar qué cuidados o tratamientos son necesarios en cada caso.